
Posted on August 22nd, 2008 at 8:25pm —
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Posted on July 8th, 2008 at 8:45pm —
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Posted on June 18th, 2008 at 5:34pm —
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Posted on May 31st, 2008 at 5:30pm —
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Posted on May 18th, 2008 at 10:30am —
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Comentario (32 comentarios)
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que es bueno, el que se nos concedieran
todos nuestros deseos no nos
haría felices.
Se cuenta la historia de Alí Hafed, un anciano
persa muy rico que poseía muchas
tierras.
Un viejo sacerdote le dijo que si tuviera
un diamante del tamaño de su pulgar, podría
comprarse una docena de haciendas.
“Si encontraras un río que corre por arenas
blancas, entre altas montañas, en
esas arenas blancas siempre encontrarás
diamantes”.
Alí Hafed dijo: “Iré”.
Así que vendió su hacienda y se fue en
busca de los diamantes. Tras muchos años
de buscar, había gastado todo su dinero y
murió en la más absoluta pobreza.
Mientras tanto, el hombre que compró
la hacienda de Alí Hafed llevó un día su camello
al huerto a beber, y cuando el animal
metió el hocico en las aguas de poca profundidad,
el granjero se percató de un
curioso reflejo en las blancas arenas del
arroyo. Extendió la mano y sacó una piedra
negra que reflejaba un extraño
brillo. En la piedra negra había
un diamante. Según el relato,
eso marcó el descubrimiento de
las minas de diamantes más ricas en
la historia del viejo mundo.
Si Alí Hafed se hubiera quedado en
casa y hubiera excavado en su propia
bodega o en cualquiera de sus campos,
en vez de viajar por tierras extrañas
donde no halló más que hambre y
ruina, hubiera tenido “acres de diamantes”.
1
¿Cuántas veces buscamos nuestra felicidad
en la lejanía del tiempo y del espacio
más que en el presente, en nuestro propio
hogar, con nuestros familiares y
amigos?
Sean felices cada hora, cada día, cada
mes y cada año. El camino dorado hacia
la felicidad es dar amor desinteresadamente.
Dios dice: Todo es posible. (Lucas 18:27)
Tú dices: "Estoy muy cansado."
Dios dice: Yo te haré descansar. (Mateo 11:28-30)
Tú dices: "Nadie me ama en verdad."
Dios dice: Yo te amo. (Juan 3:16 y Juan 13:34)
Tú dices: "No puedo seguir."
Dios dice: Mi gracia es suficiente. (II Corintios 12:9 y Salmos 91:15)
Tú dices: "No puedo resolver las cosas."
Dios dice: Yo dirijo tus pasos. (Proverbios 3:5-6)
Tú dices: "Yo no lo puedo hacer."
Dios dice: Todo lo puedes hacer. (Filipenses 4:13)
Tú dices: "Yo no soy capaz."
Dios dice: Yo soy capaz. (II Corintios 9:8)
Tú dices: "No vale la pena."
Dios dice: Si valdrá la pena. (Romanos 8:28)
Tú dices: "No me puedo perdonar."
Dios dice: YO TE PERDONO. (I Juan 1:9 y Romanos 8:1)
Tú dices: "No lo puedo administrar."
Dios dice: Yo supliré todo lo que necesitas. (Filipenses 4:19)
Tú dices: "Tengo miedo."
Dios dice: No te he dado un espíritu de temor. (I Timoteo 1:7)
Tú dices: "Siempre estoy preocupado y frustrado."
Dios dice: Hecha tus cargas sobre mi. (I Pedro 5:7)
Tú dices: "No tengo suficiente fe."
Dios dice: Yo le he dado a todos una medida de fe. (Romanos 12:3)
Tú dices: "No soy suficientemente inteligente."
Dios dice: Yo te doy sabiduría. (I Corintios 1:30)
Tú dices: "Me siento muy solo."
Dios dice: Nunca te dejare, ni te desampararé. (Hebreos 13:5)
DIOS TE BENDIGA HOY Y SIEMPRE tu amigo rene pinto byeeeeeeeeeee desde AREQUIPA----PERU
Abraham ir al monte Moriah y ofrecer como sacrificio su
única esperanza de tener la posteridad que el Señor le
había prometido, el presidente Hugh B. Brown contestó:
“Abraham tenía que aprender algo sobre Abraham”.
El hecho de sacrificarnos nos enseña lo que estamos dispuestos
a ofrecer al Señor mediante nuestra
obediencia.... espero que puedas tener una linda semana y cuidate mucho y espero que sigas perseverando en la fe en cristo
bueno sin mas que decirle me despido de usted deseandole lo mejor
atte: Mendoza Castro alex
bueno hermana mary solo decirle que siga adelante trabajando en su barrio y nunca se olvide de lo que compartio
sin mas que decirle le deso lo mejor
atte: Mendoza Castro alex
el mundo. En Ghana, Ecuador y las
Filipinas, las personas llevan a la ciudad
los productos de su granja y sus artesanías
para venderlos, y conversan con las personas
que conocen por el camino, entre ellos
Santos de los Últimos Días. Mucho de lo
que conversen con las personas que encuentren
ha de ser lo mismo en cualquier
parte del mundo, pero habrá algo diferente
en los Santos de los Últimos Días que se
manifestará tanto en su semblante como en lo que digan.
Ellos escuchan con atención, con la mirada de alguien
que se preocupa por los demás.
Si la conversación dura más de unos cuantos minutos,
seguramente volverá a lo que más les importe a
los dos. Tal vez hablen de lo que consideren que trae
felicidad y de lo que causa tristeza. Tal vez al Santo de
los Últimos Días se le pregunte: “¿Por qué tiene usted
tanta paz?”. Entonces recibiría una serena respuesta,
quizá acerca de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo
Jesucristo que aparecieron al joven José Smith, o podría
ser del ministerio de amor del Salvador resucitado,
como se describe en el Libro de Mormón.
Ustedes podrían preguntarse: “¿Cómo podría yo hacer
eso? ¿Cómo podría de forma más eficaz dar a conocer
mi fe?”.
He reflexionado detenidamente y con oración sobre
algunos hermanos que son notablemente fieles y eficaces
testigos del Salvador y de Su Iglesia. No hay un modelo
exclusivo en lo que hacen. Algunos miembros
siempre llevan un ejemplar del Libro de Mormón para
regalar. Otros se fijan una fecha para encontrar
a alguien a quien los misioneros enseñen.
Cada uno de esos miembros ha orado
para saber qué hacer.
Para hacer lo que debemos hacer, tendremos
que volvernos como ellos por lo menos
en dos aspectos: Primero, ellos saben que
son los amados hijos de un amoroso Padre
Celestial, por eso acuden a Él espontáneamente
y a menudo en oración. Segundo,
los que hablan con soltura y a menudo del
Evangelio restaurado son agradecidos discípulos
de Jesucristo. Valoran lo que éste ha
significado para ellos. El recuerdo de la dádiva que han
recibido les infunde el deseo de que otras personas la
reciban. Han sentido el amor del Salvador.
Oren para tener la oportunidad de encontrar a personas
que piensen que podría haber algo mejor para ellas
en la vida. Oren para saber qué hacer para ayudarlas, y
sus oraciones serán contestadas. Entonces, conocerán a
personas preparadas por el Señor, descubrirán que se
van acercando más a su Padre Celestial y sentirán que
habrán hecho lo que Él les ha pedido, porque Él les ama
y confía en ustedes.
la primera presidencia
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